El modernismo enigmático de Julio Ruelas

Sus dibujos mostraron la magia cuando terminaba el siglo XIX y corrían los primeros años del XX. Este artista del porfiriato adelantado de su época le dió vida a uno de los grupos más significativos del arte mexicano, el modernismo no sería sin Julio Ruelas.

El artista existencialista fue de los  fundadores y el ilustrador principal que le dió amplitud y originalidad a la Revista Moderna, una revista que nació en 1898 en la Ciudad de México que se encargaba de publicar artículos de divulgación científica, textos literarios chidos, y notas de su actualidad, sobre todo en este proyecto hubo una gran participación de artistas plásticos y obras de autores hispanoamericanos como Leopoldo Lugones, Rubén Darío, José Santos Chocano, Amado Nervo, José Asunción Silva  y José Juan Tablada quien era su grande amigo y quién decía constantemente que el estudio de Ruelas era austero como él mismo y que se encontraba en el otro extremo de la elegancia.

Dos veces salió del país, de Alemania regresó con la experiencia de la escuela de Karlsruhe, donde pudo familiarizarse con la imaginería medievalista y las sorprendentes tentativas gráficas nuevas de los artistas de la Secesión de París en donde residió a partir de 1905 y donde se convirtió en leyenda.

Su obra más importante  y la que acompañó siempre su trabajo fue "La inspiración", su tipo de arte era bastante decadente, oscuro y tormentoso en donde siempre exponía tonos burlescos y grotescos hacia la religión y la moral porfiriana, en sus ilustraciones, se nota claramente el hedonismo, la melancolía y un sentimiento evidente de pesadumbre

Fueron tan escandalosas sus piezas que inclusive Alfonso Reyes afirmó: “Julio Ruelas es satánico, como Baudelaire, y es, como él, aunque de menor intensidad, cristiano negativo. Es lascivo, porque la lascivia es pecado, que si no sería un amante. No sabe, cómo el amante, del goce de la fecundidad, su amor es doloroso y estéril”.

Para su época fue todo un parteaguas, sin embargo, Ruelas fue la pieza indispensable y el donador de lo grande que podía sucederle al pulso modernista en el momento más oportuno, y aquí y ahora lo recordamos y agradecemos su talento.

 

 

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