"La Marcha Del Color de La Tierra" un movimiento que tiene que ser recordado

11 de marzo del 2001, centenas de pancartas que leen “Bienvenido EZLN” decoran las avenidas principales de la Ciudad de México, los dirigentes zapatistas acompañados de representantes de diversas comunidades indígenas arriban sobre la plataforma de un tráiler al corazón del país para hacer sus declaraciones, es la primera vez que el entonces Subcomandante Marcos salía de la zona de conflicto.

La cita de la movilización fue declarada con meses de anticipación, anunciada el 1 de diciembre del año 2000, mismo día que el presidente Vicente Fox asumió la presidencia, que los zapatistas decidieron alzar la voz en resistencia ante un gobierno que se negaba a reconocer sus derechos como pueblos indígenas que no habían sido más que oprimidos y pisoteados hasta apenas hace algunos años.

En ese entonces muchos de nosotros tal vez éramos muy jóvenes como para recordar lo que sucedió ese día en la ciudad de México y por lo tanto lo que significa para nuestra historia, pero vasta con preguntarle a nuestros padres o tí@s que recuerden el movimiento -aun que lo hayan visto por televisión- para saber que no fue solo “otra marcha más de revoltosos encapuchados”.  La movilización conocida como La Marcha del Color de la Tierra fue la última declaración zapatista de intentar establecer una forma de acuerdo constitucional con el gobierno de México para asegurar sus derechos y soberanías como verdaderos herederos del territorio que viven y trabajan.

Pero ¿por qué a ti joven estudiante de escuela particular o a ti oficinista de tiempo completo, te interesa saber sobre la Marcha del Color de la Tierra? Pues primero que nada apuesto a que eres mexicano o resides en el territorio conocido como México, por lo que situaciones donde el gobierno hace un acuerdo político para después no cumplirlo te afecta, por que de entrada hace perder la credibilidad de la palabra de nuestro dichoso estado constitucional.

Lo que incitó a esta marcha fue el incumplimiento por parte del gobierno de lo establecido en 1996 en Los Acuerdos de San Andrés en materia de derechos y cultura indígena. Con aires de esperanza tras 2 años de conflicto armado, este acuerdo incitaba a atender las demandas en materia de justicia e igualdad para los pueblos indígenas y pobres del país. Cosa que el gobierno indiscriminadamente decidió ignorar, promulgando así el 28 de abril del 2001 una ley constitucional que no respetaba lo acordado hace tan solo 5años atrás con los zapatistas. Por lo que el EZLN decidió marchar a la ciudad de México no en celebración por haber terminado el conflicto, pero en descontento y resignación por afrontar que el sueño de vivir bajo un mismo México soberano, digno e independiente que reconociera sus derechos como indígenas se quedaría en eso; en un sueño.

La Marcha del Color de la Tierra es el tipo de cosas de las que no aprendes en la escuela, usualmente por que a tu maestro se le acabó el tiempo y no llegó a cubrir temas actuales, pero es el tipo de cosas que nos debería importar más a nosotros como personas del día a y día. Dicen que quien no sabe de historia está condenado a repetirla, y en luz de los movimientos sociales, reformas políticas y posibles acuerdos ilícitos de los últimos años, es importante tener en cuenta que el gobierno mexicano no tiene miedo a quedar mal en su palabra.

Hoy recordamos la marcha del 11 de marzo no por su factor de destruir edificios, saquear oxxos o de conquistar territorios como le gustaría a los medios que fuera, sino por su factor ideológico fundamental para la vida digna de nosotros mismos como ciudadanos. Nos interesa porque es un ejemplo de resistencia, de poder decir No estoy de acuerdo y ejercer presión sobre quienes imponen su mandato.

En el 2001 la movilización fue bien recibida, sin incitaciones de violencia por parte de ningún bando e incluso contó con la presencia de figuras importantes como José Saramago, Danielle Miterrand y Manuel Vázquez Montalban. Así que si un ejercito encapuchado, portando armas pudo dar un giro en su favor a un monstruo institucional como el gobierno sin disparar una sola bala, creo que hay esperanza para lo que nosotros como pueblo, como ciudadanos podemos hacer.

Ese día que el ahora Subcomandante Galeano se paró frente a los ojos del mundo no hizo una declaración de guerra, ni incitó a la violencia, sino que hizo una declaración de resistencia con aires de resignación, había lamento en las palabras por darse cuenta que el gobierno como las malas relaciones no cambian y que si uno quiere luchar por lo que es suyo, lo tiene que hacer por su cuenta y defenderse bajo sus propios términos. Ángel Luis Lara de Desinformémonos escribe: “La marcha del color de la tierra ha sido quizá el acontecimiento zapatista que ha condensado de manera más bella y más potente la materialidad de otra política posible: la paradoja de un ejercito rebelde que recorre desarmado un país y que, sin pegar un tiro, toma la plaza central de la capital arropado por cientos de miles de hombres, mujeres, ancianos y niños.”

No te estamos incitando a levantarte en armas o salir a la calle a protestar las pésimas condiciones del país. Sino que al recordar la Marcha te estamos invitando a cuestionar tu entorno, a no dar por hecho aquello que en principios te molesta y a no abandonar la idea. La revolución se trata de trabajar dentro de tus medios y cambiar lo que puedas cambiar a tu alcance utilizando tu inteligencia y haciendo las cosas como deberían de ser. En este tipo de movilizaciones encontramos inspiración para no conformarnos ante aquellos que buscan ganarse la vida aplastando a otros

Aquel día el EZLN hizo su declaración formal de romper diálogos con el gobierno de México e inicio en sus comunidades la construcción de autonomía de facto. Declaración que hasta la fecha se mantiene. La marcha significa mucho más que una junta en el zócalo. Cuando se terminó de hacer las declaraciones se intento dispersar a la multitud afirmando que “ya había terminado, que todo volvía a la normalidad” pero lo que muchos no entienden es eso, que para muchos la normalidad está del carajo. En palabras de Galeano; el zócalo fue el principio de algo, por que aun las personas no han logrado entender aquello por lo que se está movilizando por lo que La Marcha sigue. En México los indígenas seguirán resistiendo, luchando por sus derechos, por que la dignidad va por encima de cualquier aparente comodidad. Nosotros chilangos a veces los vemos a ellos como inferiores por no tener iPhones o que se yo, pero sinceramente podríamos aprender algo de ellos ya que tienen algo que ningún godín piensa siquiera en tener; humanidad, dignidad y autonomía en un mundo capitalizado.

Todos hemos escuchado de la movilización zapatista, algunos con orgullo y otros con desprecio, pero sin importar la opinión que los medios puedan tener o que las mismas personas decidan ignorar, los zapatistas son un ejemplo de lo que es ser un mexicano, de lo que verdaderamente es ser un chingón, por qué el mexicano se lleva y se aguanta y cuando alguien se quiere pasar de chingon nos le ponemos al tiro y no nos dejamos, ya sea usando el puño o usando la cabeza, ya sea a un niño más grande en el recreo, a un maestro arbitrario o ya sea al mismísimo gobierno.

“Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres”
-Emiliano Zapata.

A quince años de la movilización, muchas cosas han cambiado, la indiferencia por saber de ello no. Para más información, aquí está un enlace al más reciente manifiesto del Congreso Nacional Indígena:

http://www.jornada.unam.mx/2011/03/12/oja167-cnideclara.html.

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