Perspectivas de un adicto al MDMA: Bahidorá

Todo está lleno de signos.

Todas las cosas dependen de todas las demás.

Tal como se ha dicho: todo respira junto.

-Plotino

Cortesía Corona.

Cortesía Corona.

Quiero recalcar que Bahidorá no se define por ser un concierto de drogas y desmadre, es más bien un festival con propuestas tanto musicales como ecológicas impresionantes, lo que yo les quiero contar es mi experiencia personal de este gran evento.

Las buenas historias no siempre vienen de malas decisiones, aunque en su mayoría, esta regla se cumple. Nunca fui muy de festivales o de conciertos que representarán una descomunal cantidad de asistentes, unos empujándose a otros para poder ver a un artista que no conocían pero que alguien les habían contado que “rifaba”. Siempre fui más de fiestas en casa, de reuniones clandestinas en donde el alcohol, las drogas y la buena música nunca faltaban. Hasta hace algunos años atrás comencé mi viaje a través de los sonidos de la música electrónica, comencé a dejarla de escuchar en sótanos de casas o en fiestas que organizaban mis amigos. Comencé a salir, a ver a los productores mezclar no sólo sonidos, sino sentimientos, emociones, ideas, experiencias. Los vi combinar ritmos que pensé nunca podrían conciliarse en una misma base. Los vi consumir drogas, los vi con atuendos extraños, en locaciones aún más extrañas.

Hasta hace algunos años atrás comencé a experimentar la UNIDAD que genera la multitud bailando frente a un Gurú, que a base de frecuencias nos lleva a todos a un trance que no se puede vivir en todos los lugares. Cuando vi anunciado a NU en el cartel del Bahidorá no pude resistirme, tuve que ceder a esa felicidad de ver que tenía la oportunidad de poder ver a unos de los productores de música electrónica más profundos de Berlín, la oportunidad de experimentar esa UNIDAD otra vez, la oportunidad de convertirme en una especie de ente vibrante, y bailar al son del creador de Who Loves The Sun.

Ingenuamente pensé que los boletos no se iban a agotar tan rápido, y menos los del camping, y además si a esta ingenuidad le agregas un agudo sentido de irresponsabilidad, te da como resultado que para cuando Bahidorá público en su página oficial que los boletos para el camping se habían agotado, yo no tenía en mi mano uno de ellos, y era obvio que debía de tener uno porque solo así podría entrar a la fiesta del viernes en donde estarían reventando cerebros Oceanvs Orientalis (Turquía) y Mira (Berlín). El pánico llegó cuando vi que toda la banda se estaba manchando y estaba vendiendo entradas para el campamento hasta en 1,500 pesos, pero después de un rato pensando en que todo valdría madres, un amigo se apiado de mí, dejándome caer un boleto a un precio decente. Después, cuando pensaba ver la luz, otra vez un anuncio de Bahidorá: “agotadas las entradas para el festival”… ¡LA PUTA MADRE!, pensaba para mis adentros, pero después, un amigo diferente me volvió a alivianar vendiéndome un boleto a precio de fase 1 y todo volvió a la tranquilidad…tan solo por unos momentos. Un día antes de salir, el amigo con el que me iba a ir al festival, me dijo: “Wey, mi familia hace una comida cada tres años, en donde se reúnen todos y justo tocó este fin de semana y no puedo faltar…” Horas después lo vi postear en Facebook que vendía sus boletos, ¿qué carajos estaba pasando? No podía salir de una para meterme en otra, ya no había boletos para el transporte oficial, nadie de mis conocidos salía el viernes en la tarde, tenía ajos, MDMA y tachas que seguramente se quedarían ahí guardadas por un rato, todo iba de la patada, tenía examen el viernes y no podía concentrarme en nada que no fuera en la idea de mi miserable vida diciéndome con un golpe en la cara que no iba a poder experimentar a NU, ni ver por primera vez a Mira, hasta que por cuestiones que nunca entenderé, porque yo no soy así, se me ocurrió poner en el evento de Facebook si alguien podía apiadarse de esta alma atormentada y tirar un ride a Bahidorá el viernes. Vaya sorpresa cuando una chava me contestó diciéndome, que salía de la Ibero y podía pasar por mí a la Universidad para salir por ahí de las 6 hacia el carnaval. Al final, no importa que tan mal vayan las cosas, o que tan de la verga te sientas porque parece que todo en tu vida sale mal, al final, el Universo conspira para poner todo en su lugar, si algo es para ti, será, sino, no te esfuerces por algo que el universo no dejará que suceda. Confía, es lo único que te puedo decir y no solo para poderte ir a tripear, sino en todos los aspectos de tu vida… confía.

Salimos del tráfico de la ciudad como a las 7pm, en el coche iba Ludo (un wey de Francia), Anneka (la morra buena onda que me tiro el ride), otros dos weyes (no recuerdo como se llamaban), uno de ellos estaba súper nervioso por si lo capaban con su mota en la entrada, y luego dijo que estaba pensando en meterse MDMA por primera vez, yo solo lo escuchaba y por dentro pensaba: “Pobre vato, de lo que se ha estado perdiendo toda su vida”. Después de casi dos horas y media de camino, a lo lejos pude ver las luces que salían de entre la naturaleza. Por fin estábamos llegando y entramos al estacionamiento. En realidad el tiempo de espera no fue mucho, el precio se me hizo muy razonable para tener tres días parqueado el coche en un lugar seguro, bien ahí organizadores. Bajamos y nos dirigimos a la entrada, en donde no había una organización como tal (o al menos el viernes no la hubo) porque toda la gente estaba hecha bolas en la entrada, unos solo platicando, otros un tanto desesperados porque no tenían boletos y ya se habían tomado la molestia de llegar hasta Las Estacas, y pensaba “Confía”. Ludo se quedó en el acceso principal esperando a sus amigos, yo entré con Anneka y los otros dos tipos, nos revisaron las mochilas, por suerte no encontraron la mota del wey que venía con nosotros, se pasaron de verga porque dijeron que los cigarros si podían pasar pero los estaban tirando a la basura, a una morra le rompieron el espejo de sus maquillajes y se puso como loca a gritar, que mala vibra… A las 10 de la noche ya estaba armando mi casa de campaña sin tener la menor idea de donde estaban mis amigos. Después de armar mi casa me dirigí a hacer una recarga, compre un mezcal con agua mineral, bastante caro el alcohol por cierto, la comida… pues algunas cosas si estaban caras y otras no tanto, probé solamente la Veggie hamburguesa y los Shawarmas de Don Kebab, porque estaba tripeando tan duro que olvide darle de comer a mi cuerpo como se lo merecía, pero tengo entendido que había una variedad gastronómica muy grande, así que ese también es un punto para los organizadores.

Y ahora sí hablemos de lo que verdaderamente importa: La experiencia Bahidorá. Alguna vez leí una carta que escribió Rimbaud, en la que decía lo siguiente: …”Quiero ser poeta y me estoy esforzando en hacerme Vidente: ni va usted a comprender nada, ni apenas si yo sabré expresárselo. Ello consiste en alcanzar lo desconocido por el desarreglo de todos los sentidos. Los padecimientos son enormes, pero hay que ser fuerte, que haber nacido poeta, y yo me he dado cuenta de que soy poeta. No es en modo alguno culpa mía. Nos equivocamos al decir: yo pienso: deberíamos decir me piensan. — Perdón por el juego de palabras.”  

Justamente de ese modo pasó, me convertí en un vidente, parecía que veía todo desde una perspectiva diferente, me parecía estar alejado y muy adentro del festival al mismo tiempo, parecía que debía de escribir sobre las personas que conocí, parecía que debía expresar mi experiencia de la mejor forma que sé hacerlo: con palabras, aunque de verdad hubo partes que no podré expresar muy bien. La visión empezó desde el viernes, en donde me importo un carajo encontrar a mis amigos, y tome la primer tacha, compré un mezcal, y me fui acercando a El Umbral. En esos momentos se me vino una conversación que tuve en el punto de acceso en donde una morra pregunto: -¿Qué es un umbral? Y yo dije: -Creo que es como una luz que se ve a lo lejos, no sé cómo expresarlo, pero sí sé que es un umbral (desde ahí comenzaba la dificultad para expresarme), un wey comentó que era como algo de estadística y citó un recuerdo que tenía seguramente de algún examen: “calcula el umbral de la función…” al final todos estábamos confundidos y un vato escribió en su iphone: Define umbral, y el santo Google respondió: Parte inicial o primera de un proceso o actividad. Parte inicial… esa frase retumbó en mi cabeza toda la noche.

Llegue a la entrada del escenario donde había un arco con un letrero luminoso que decía: EL UMBRAL, entonces pase, y la oscuridad se hizo… al fondo, había una especie de OVNI/escenario donde estaba OCEAVNS ORIENTALIS calentando el INICIO de su DJ set. De fondo, unos árboles con mariposas de papel brillante estaban pegadas, era magia, magia pura… compré unas cuantas cervezas… Oceavns Orientalis tuvo una presentación que me dejo sin palabras, beats tendidos y oscuros que le iban dando forma a la noche, que iban moldeando el proceso, de verdad era el INICIO de un TODO, que me recordaba la imagen de la serpiente que se muerde su propia cola, porque ella misma es el inicio y el final, y como dijera aquel principio hermético del Kybalion: Los extremos se tocan. Oceavns Orientalis traía como una banda de ninja o de samurai, no lo sé, pero tenía algunas letras Orientales y un Sol naciente. El final de su set fue majestuoso, recuerdo estar hasta la parte de enfrente vibrando a una frecuencia casi de desintegración, los sonidos eran durísimos, y acabó poniendo algunos ritmos Orientales con voces que te iban llevando de la mano a lo que sería una noche extraordinaria… cuando finalizó su set, comenzó el turno de Rampue, que en mi opinión no fue tan bueno, para empezar el vato llegó tarde y el escenario se quedó como 40 min. vacío. Eso nos quitó el mood en donde nos había dejado Oceavns. Después cuando toco, hubo canciones que reciclo de otros sets, pero digo, es Rampue, siempre ha sido buen artista y pudo sobrellevar esos fallos. Encontré a un amigo, compre un par de cervezas (nuevamente), me comí una segunda tacha y le regale otra a mi amigo. Veinte minutos después me dijo: "¿soy yo o la música está muy rica?”. Pasadas las dos de la mañana, se subió 'Mira' a la cabina y comenzó la magia. Tocó un set que parecía no tener fin, estuve frente a ella las casi dos horas y media que tocó, y cuando volteaba solo veía a toda la banda metida en el beat, moviendo su cuerpo al compás de la música, meditando... en algunas culturas, el baile es una meditación activa.

De pronto cerré mis ojos y me dejé llevar, me sentía ligero y podía mover sin ninguna dificultad mi cuerpo, mis brazos eran como plumas que se elevaban y ondulaban en el aire, cada sonido contaba una historia, por mi cabeza pasaban tantas ideas, era una lluvia de ideas, y comencé a recordar la entrevista que le hice Kuumba, y recordé que el bailar no solo es una meditación, sino que también es una terapia corporal que te permite reconocer tu cuerpo, las partes de ti que nunca te atreves a usar, los músculos que nunca mueves, ¿cuándo fue la última vez que bailaste? ¿Recuerdas lo rígido que estabas? El baile representa la liberación en este plano material… al final ya éramos pocos los que estábamos aferrados al set de 'Mira', se bajó y la gente le gritaba que se volviera a subir. Y se subió para regalarnos unos minutos más, al final como todo es esta vida terminó su set. Y ahí, aunque nadie lo haya visto, hubo otra enseñanza. TODO SE ACABA.

El sábado, el día fuerte del festival lo empecé como a las 11 de la mañana. Dentro de la zona de camping había fila para todo, la comida, las recargas, los baños, las regaderas, el chupe… pero cuando ya dieron acceso al festival todo se vació por completo. Las regaderas estaban bien, los baños eran un asco.

Me fui al Asoleadero, en donde encontré a mis amigos, ya todos completos dimos un rondín por el festival, en el escenario principal vi a Wet Baes, que la neta no los conocía pero me sorprendieron, aunque no es mi estilo de música se la rifaron muy chido, prendieron a la banda y traían un estilo muy suave.

Después vi a Systema Solar, que es un grupo colombiano que está compuesto por dos DJs, que dieron una clase de cómo usar los viniles, un vato que toca las percusiones y dos locos más que se encargan de las vocales, fusionando sonidos de toda Latinoamérica, y algunos ritmos de la escena electrónica prendieron el escenario principal por un muy buen rato. Después me moví de regreso al Asoleadero que estaba hasta la madre de gente y tuve la oportunidad de escuchar a Frente Cumbiero, que también traía muy buena música fusionando todos los ritmos con unos sintetizadores. Me pareció que la banda no lo aprovecho mucho, estaba más metida en empedar que de disfrutar de sus mezclas, pero muy buena presentación por parte del Frente Cumbiero. Después de eso divagamos un poco, vi algunas de las ofertas de comida, chilaquiles, Hot-dogs de 27cm, helados, pero al final no comí nada,

Cortesía Corona: Systema Solar

Cortesía Corona: Systema Solar

Saque mi MDMA y me di un poco, fume hierba y me tire en el pasto, tome algunas fotos con una GoPro, y comencé a tripear con las copas de las palmeras que me parecían unos enormes mandalas verdes y vivos… unas chicas de Trident me regalaron unos chicles, y una de ellas dijo: “aquí huele a mucha fiesta” y volteo a ver a uno de mis amigos que estaba forjando un porro y volvió a decir: “Ya vi porque” y se fue. Fuimos al Dance Floor Doritos y vimos a Jubilee y a Mala, que nos hipnotizó con sus sonidos, estuvimos ahí hasta que fue demasiado Mala para nosotros y tuvimos que dejar de tripear porque nuestras mentes iban a colapsar, me di un poco más de MDMA, seguimos caminando, fui a la isla B, en donde había clases de meditación, terapia con cuencos tibetanos, había una morra pintando gente, hubo clases de yoga, unas tiendas de acampar muy cómodas en donde me tire un rato, y pensaba y pensaba y pensaba… después camine y encontré unas cuerdas que recorrió un amigo sin dificultades, estuvimos un rato ahí todos mientras él iba y venía una y otra vez.. me dijo: “El secreto es ver un punto al final del camino”, un punto al final del camino… repetí varias veces en mi cabeza, comí un poco más de MDMA.

Había un escenario en donde empezaron a tocar salsa, y un amigo que es muy bailador se comió una molly y se fue a bailar unas tres horas. Compré alguna cervezas mientras lo veía bailar, la noche estaba cayendo y comenzaba a hacer un frío descomunal. Fui a mi casa a ponerme un poncho y una playera nueva, me moje el cabello. SENTÍ el agua caer por mi piel. Comí un poco más de MDMA, fui a buscar a mis amigos que ya había perdido, estuve deambulando un ratote, no encontraba a nadie, me fui al cine que había, vi un standup, escuche algunas cosas sobre el fracaso y porque es importante fracasar, volví a caminar otro rato, comí un poco, regresé al cine y estaban pasando unos cortos demasiados extraños, me parecía alejarme de mi cuerpo y verlo desde varias perspectivas al mismo tiempo, hacía un chingo de frío y en ese momento extrañe demasiado a la chica colombiana con la que salía hace unos meses. Me tire en el pasto, se me entumecieron los pies, decidí darme un ajo, me lo di. Una chava me tomo unas fotos porque me vio comerme el ajo y luego quedarme como hora y media viendo la pantalla casi sin pestañear. Me paré y me fui a ver a Audion. Estaba hasta delante bailando tan rico, deberían de darle un premio a la persona que hizo los visuales para ese show, porque de verdad fue una experiencia completa, buena música y buenos visuales, un wey de staff me dijo que le tomara una foto con el escenario de fondo y me dio su cámara, parecía que mis manos se hacían uno con la cámara y sentía la fotografía, ya se, pinche drogadicto, pero de verdad era raro, parecía que era mi cuerpo la que captaba el momento, el vato se rió porque le tomé3 una foto toda culera y yo juraba que era LA FOTO. Después me tomo una foto bailando y una sonriéndole a la cámara.

Acabo de tocar Audion y comenzó Gramatik, vaya porquería, me bajo del trip en el que estaba, tuve pensamientos nefastos, volví a extrañar a la chica colombiana con la que salía hace unos meses. Me mal viaje, me fui de ahí, mala música de Gramatik, unos sonidos dubstep demasiados duros para mi gusto. Vi un cerebro gigante iluminado de rojo, solitario en lo oscuro de la noche, me senté para verlo, volví a mi viaje, comencé a pensar en cómo las ideas vuelan… después me enteré que la obra es una alegoría de la migración humana, vaya trip.

Seguí caminando, llegué a una como alberca vacía llena de figuras, vi una de una persona que en vez de cabeza tenía como el capullo de una planta, la vi moverse, explotar en colores y después decidí que era demasiado y debía seguir caminando, compre una cerveza, después otra, seguí caminando y el frío era cada vez más y más fuerte. Encontré a Rodolfo, mi amigo del molly y la salsa, extraña combinación. Se comió un ajo, fuimos a comprar cerveza, estuvimos viendo un vaso con espuma como 15 min, pensando en la seriedad de las ondulaciones y me pregunté “¿Por qué las líneas rectas nunca son rectas?” vimos a un wey dándose a una morra y parecía que se estaban acicalando, Rodolfo dijo: “No puedo dejar de verlos, son como dos plastilinas queriéndose juntar para hacerse más grande”.

Eran las cinco y media de la mañana del Domingo y ya empezaba a sentirse la energía pesada en el Dance Floor de Doritos, un hombre sin rostro estaba a punto de llegar. Había mucha gente, también porque era el único escenario abierto para entonces. Me fui metiendo poco a poco hasta delante, me di unos cuantos dedazos de MDMA. Y por fin llegó, NU, el hombre que tiene unas expresiones faciales de otro mundo, una sonrisa como la del gato de Alicia en el país de las Maravillas, un hombre sin rostro, siempre que pienso en NU, pienso en un hombre que no tiene rostro, en una silueta de oscuridad y neblina, pero nunca como una oscuridad mal vibrosa, una oscuridad que oculta secretos, vida, amor… algo así como el velo de Isis. Comenzó a tocar, todo a mi alrededor se alejaba de mí a una velocidad impresionante y luego regresaba y luego se iba y así todo el tiempo. Después de un rato llegue hasta la parte de adelante, el frío se me quito, me puse a bailar y bailar y pensaba tantas cosas, pensé en mi abuelo, lloré de felicidad, sí, llore viendo a NU, y doy gracias a Dios por dejarme experimentar eso, porque la música electrónica no solo es un wey al frente de una multitud tocando música sin sentido, es toda una historia la que cuenta a través de sus mezclas, es una confesión en un idioma que no todos entienden.

Comí un poco más de MDMA, vi a una niña mirando al cielo y gritaba en un éxtasis: “¡Gracias, gracias dios por dejarme estar aquí, estoy tan agradecida, gracias, gracias Dios!, y todo esto mientras miraba el cielo y parecía atravesarlo con su mirada. Me volteo a ver, le sonreí la abrace y me dijo: “gracias por tanta buena vibra”, siguió bailando y después se fue, otra enseñanza, TODO ES PASAJERO, disfruta tu felicidad, tu tristeza, algún día terminará. Seguí bailando y tripeando hasta que la gente del staff bajo a NU del escenario, la gente le gritaba: ¡Gracias NU!, ¡NO te vayas! ¡Déjenlo tocar una hora más!, durante todo el show estuvo brindando con una copa de vino, extraño… Recuerdo que al final hice contacto con NU y le dije: Gracias NU, gracias… y él me dijo: “ELEVATE”.

A las diez de la mañana del Domingo iba hacia mi casa de campaña a descansar un rato, caminé lento, muy lento, disfrutando el camino, encontré a unos amigos con los que platique sobre la experiencia de ver a UN, comí un poco de MDMA, unos toques de mota y seguí caminando. Antes de llegar al camping, en el puente que conectaba los escenarios con la entrada del campamento vi a mis amigos que me volvieron a llevar al asoleadero, me tome unas cuantas cervezas, vi a MATANZA, excelente presentación, escuche su canción Existencia, y me quede con una frase: “Es el ruido de la existencia”. Me fui a la ciudad por ahí de las 4 de la tarde, aterrizando de un viaje que se había llevado todas mis fuerzas físicas, llegue a dormir, tuve un sueño lúcido, sonó mi alarma para ir a trabajar, después fui a la universidad, y ahora estoy en plena noche escribiendo esto, tratando no de ser un líder de opinión o un periodista que piensa que su palabra es la única que cuenta. Mi único objetivo es dejarte algún mensaje, que me conozcas, porque estoy desnudo frente a ti, dejándote leer mis vicios, mis virtudes, mis cicatrices… Un efecto secundario del MDMA son las depresiones, por la falta de dopamina en el cuerpo, hoy me siento triste, pensando en Alejandra, la chica colombiana con la que salía hace algunos meses atrás. No tiene sentido, una amiga me dijo: “Tal vez un día las drogas acaben contigo” y tal vez sí, pero tal vez no y sea YO quien acabe con ellas.

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