El lenguaje de la moda: entrevista con Diana Cantarey de DICEALGO.

  • Por Daniel Obregón Calvelo
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Con poco menos de un año de haberse lanzado al mercado, DICEALGO nos demuestra que las cosas se pueden hacer con solo hacerlas. Si tienes una idea que no te deja dormir y no lo haces porque es muy difícil o porque no sabes cómo, sólo hazla y vas a ver cómo sí sabrás hacerla, porque es tuya; de esto nos habla Diana Cantarey, creadora de esta marca que más allá de atraer gente porque se ve bien, tiene detrás de si un concepto que va más allá de la superficie y nos encamina hacia un pensamiento más poético, aunque sea ficticio:

  • DICEALGO se caracteriza especialmente por la utilización de múltiples lenguajes, códigos y sistemas como por ejemplo el binario, el morse, el I Ching o el braille, así que déjame preguntarte, ¿qué es el lenguaje?

Hablar del lenguaje siempre es difícil porque no podemos hablar de él desde afuera del lenguaje; cada intento que hacemos para acercarnos a él es burdo y ridículo, es como un espejo tratándose de reflejar a sí mismo.
Sin embargo yo creo que el lenguaje es una mentira. Los humanos, al verse enfrentados a un mundo hostil frente al que no podían competir, por puro azar –por no llamarle magia– descubrieron la herramienta más escurridiza y eficaz, el lenguaje. Esta herramienta no solo sirve para comunicar estados, afectos u órdenes, ya que muchos animales pueden hacerlo, sino que tiene la peculiaridad de contar mentiras, cosas que no son, no han pasado o no se encuentran físicamente en el mundo.

Los humanos, al poder contar o aludir un mundo que no existe, puede crear asociaciones con otros hombres para enfrentarse a la lucha por la supervivencia, pues las relaciones entre los hombres subsisten gracias a los mitos que nos dicen quiénes somos, a dónde vamos, de dónde venimos y por qué somos similares. Estas mentiras dan sentido a nuestras acciones, por lo cual, entre más abarcante sea el mito que nos contamos, más fuertes serán los esfuerzos para que prevalezca.

Es importante señalar siempre la forma en la que nuestro lenguaje condiciona nuestra forma de pensar. Cuando aprendemos una lengua, nuestra percepción del mundo se asemeja de manera maravillosa a lo que esa lengua contiene, desde su estructura gramatical, hasta las palabras que lo contienen.  

  • Hablando de mitos, de mentiras, de ficciones creadas no necesariamente por el lenguaje en sí sino por nuestro propio entendimiento (o mal entendimiento) del mismo, ¿DICEALGO lo considerarías como una de estas mentiras? 

Sí, totalmente. Con DICEALGO trato de criticar y analizar el lenguaje binario que condiciona nuestra forma de pensar. En estas primeras colecciones trato de crear una distopía en la cual la lucha dicotómica entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte son llevadas a extremos, evidenciando cómo un pensamiento binario y reduccionista es el que nos acarrea muchas de las problemáticas contemporáneas. En la colección 0 planteo un mundo en el que las personas iluminadas o sabias, en este caso los genios, los artistas, los filósofos y las personas en el poder, han dejado el mundo de la materia y han descargado sus conciencias a un plano digital, donde no pueden sufrir daños o muerte y tienen acceso a todo el conocimiento. Las personas olvidadas en este mundo son las que la mayoría de las veces son consideradas como prescindibles, pues son asociadas con las tinieblas y con la ignorancia. Considero que es necesario considerar todas las consecuencias de este escenario –nada inverosímil– pues al ser tan reduccionista con las personas, pierde una gran riqueza oculta en los individuos.

Me pareció interesante crear una ficción que cuestionara nuestros mitos, sacar el análisis de las aulas y de los libros, nada cautivadores para nuestro contexto y llevarlo a un formato de distribución masiva, la moda. El problema de la filosofía en México radica en la academia, la cual no quiere salirse de los modelos de análisis impuestos por las tradiciones europeas, ajenas totalmente al contexto latinoamericano y sus condiciones sociales, sin embargo hay conceptos en la tradición filosófica que nos pueden ayudar a comprender, cuestionar y modificar el estado actual de las cosas.

  • Cuando hablas de ‘crear una ficción’, me parece tan aventurado como arriesgado el llevarlo al mundo de la moda, es decir, el sacar esta herramienta tan poderosa fuera de la literatura o el cine y utilizarla a tu favor para poder no solo hacer prendas o colecciones, sino contar algo, decir algo; pero tengo esta cuestión, ¿es realmente entendible para todo público esto que tú planteas, esto que dice DICEALGO?

Siento que no, y me da gusto. Observo que cuando las personas se encuentran con piezas, fotos o textos de DICEALGO piensan cosas muy diferentes, pero una idea se queda implantada en ellos y posiblemente desemboque en futuras nuevas ficciones.

Cuando nos acercamos a una obra, ya sea literaria, filosófica o artística, no podemos entender en su totalidad lo que ésta significa o lo que su autor quiso decir; muchas veces ni el autor sabe todo lo que quiso decir, pues pudo haber creado desde lugares no conscientes. El significado de las cosas que vemos no está en las cosas, sino en nosotros mismos, que estamos llenos de diferentes experiencias, nos encontramos en diferentes estados emocionales o recibimos una educación diferente. El hecho de que no podamos entender exactamente algo me parece maravilloso, pues nos coloca como individuos capaces de crear por unos instantes nuevos significados en lugar de recibir pasivamente la información externa. Tal vez deberíamos apoyar a las personas a tener y expresar las diferentes interpretaciones que tienen de lo que los rodea, en lugar de imponerles lecturas únicas que estancan la creación.

DICEALGO no fue creado con la intención de adoctrinar o imponer una forma de pensamiento, sino que es un ejercicio que busca experimentar con diferentes disciplinas para mostrar cosas que difícilmente vemos en los medios de comunicación tradicionales.


Diana Cantarey (Ciudad de México, 1994), atraída por la impracticidad y las excepciones, estudió filosofía en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Decepcionada por la exigencia metodológica y racional, se interesó en el arte contemporáneo. Agobiada por el gremio, incursionó en la medicina alternativa. En 2017 funda  DICEALGO , marca mexicana de ropa que fusiona diseño, filosofía, ciencia ficción y conocimientos alternativos. Actualmente da clases de filosofía a nivel medio superior, no se concentra por andar pensando en viajes místicos y colabora en el área editorial de Fundación Alumnos47.

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