Rareza sin adornos en el arte de Sarah Sitkin

El arte contemporáneo se ha transformado gradualmente en algo cada vez más conceptual; Ha caído rotundamente en burdos clichés, y también se ha alejado de la escuela clásica, produciendo todo tipo de objetos de nuestro tiempo que merecen analizarse con el propósito de ofrecer descripciones constructivas y observaciones independientes que a su vez van dando identidad a una generación o a una época no sólo en el mundo del arte, sino en la Historia.

Un ejemplo exquisito de que el arte contemporáneo no debe estar sujeto a ningún tipo de generalización es el extraño trabajo de Sarah Sitkin, una artista experimental, basada en LA.

Sarah enraiza varios materiales y técnicas en el proceso creativo de sus piezas desde la fotografía, maquillaje, látex, hasta efectos especiales, concibiendo esculturas cautivadoras dentro de la inusual y petrificante perspectiva del arte como espejo a través de la deconstrucción del cuerpo humano.

Y es que el cuerpo es en sí mismo extraño y quizá hasta repugnante por dentro y por fuera.

El trabajo de Sitkin es una maraña de dientes, piel, pelo, uñas, fluidos y miembros anatómicamente desacomodados, combinados con objetos tan ordinarios como el stretch film que usamos para envolver comida, medicamentos y desperdicios.

Las personas a veces olvidamos que somos más que seres frontales. Tenemos costados, partes inferiores, superiores y el lado más desconcertante, (porque nunca lo vemos), el posterior.

La obra de Sitkin nos recuerda esto de una manera hiperrealista; Aprender a conocernos y no perturbarnos por nuestro cuerpo o el de los demás, a no olvidar que nuestro cuerpo es una fuente de lucha constante, que sudamos, sufrimos, nos enfermamos y sangramos y son todos estos detalles los que nos hacen únicos.


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